Desde la liberación del mercado eléctrico en España en julio de 2009, las dos figuras que pueden operar en este son las distribuidoras y las comercializadoras. Estos dos agentes del mercado eléctrico trabajan de forma conjunta, pero no tienen las mismas funciones.


Si quieres saber en qué se diferencian, te lo explicamos a continuación.

¿Qué funciones tiene una distribuidora?

Una distribuidora energética es la responsable de la construcción y el mantenimiento de las infraestructuras de luz y gas y la encargada de distribuir la energía, desde las centrales generadoras, hasta los puntos de consumo.


Por otro lado, las distribuidoras de energía son las encargadas de mantener las redes de media y baja tensión y de garantizar la calidad del suministro energético. Por ese motivo, son las responsables de cortar o restablecer el suministro según proceda, darlo de alta o de baja y de arreglar las averías que afectan al suministro de energía o a la red en su conjunto.


Además, se encargan de tramitar el código CUPS y el cambio de titular o de potencia y tarifa a petición del cliente y solicitado por la comercializadora.


También son las responsables de instalar y mantener los maxímetros y contadores.


En la mayoría de los casos los contadores son propiedad de la distribuidora, empresas que se encargan de la lectura periódica, la facilitan a la comercializadora eléctrica de cada cliente y esta es quien tramita la facturación.


En resumen, el cliente firma un contrato de suministro con la comercializadora, la cual, como tiene tu consentimiento, firma otro contrato en tu nombre con la distribuidora para transportar la energía que consumirás a través de la red de distribución. Además, aunque se haga un cambio de comercializadora, la distribuidora seguirá siendo la misma.

¿Qué funciones tiene una comercializadora?

Una comercializadora energética es la que compra la energía en el mercado mayorista de las compañías distribuidoras a través de las subastas de OMIE y la vende al cliente final mediante ofertas y promociones en base al precio vatio/hora.

 

Los consumidores no pueden elegir la compañía distribuidora porque estas son asignadas por el Gobierno para cada zona geográfica, pero sí decidir libremente con qué compañía comercializadora desean firmar el contrato y obtener el suministro. Para convencer a sus clientes, las comercializadoras tratan de ofrecer las mejores tarifas, un origen de la energía sostenible y trato atento y cercano.

 

El consumidor tiene relación constante con la comercializadora, empresa con la que contrata su suministro de luz y/o gas.

 

Deberá ponerse en contacto con la compañía comercializadora cuando haya cualquier tipo de incidencia con las facturas, o para cualquier solicitud de mejora en las tarifas o irregularidades en su aplicación.

 

Asimismo, las comercializadoras de energía son las responsables de hablar en tu nombre con las distribuidoras y, por lo tanto, cuando desees realizar otras gestiones habituales, como subir o bajar la potencia contratada, cambiar de tarifa eléctrica o modificar el titular del contrato, será la empresa comercializadora quien trámite la solicitud ante la distribuidora.

 

De igual forma, y aunque esto no es su responsabilidad directa, puedes contactar con la comercializadora para presentar una reclamación, ante la distribuidora, por un consumo incorrecto o cuando las facturas sean estimadas y no se realicen lecturas de contador.

 

Podemos concluir que, cuando hablamos del suministro y su mantenimiento, la distribuidora es la responsable. Sin embargo, el cliente tiene trato constante con la comercializadora, empresa con la que contrata su suministro de luz y/ gas y se encarga de su facturación.

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